Ana Bermúdez: “Las nuevas formas de trabajo nos obligarán a reenfocar la seguridad y la salud en la empresa”


Ana Bermúdez es licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y pertenece al Cuerpo Técnico de la Administración de la Seguridad Social. Ha ejercido puestos de responsabilidad en el ámbito de trabajo y empleo, siendo Directora Gerente del Instituto Aragonés de Empleo y del Instituto Aragonés de Seguridad y Salud Laboral. En la actualidad ocupa la Dirección de la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales.

-¿Qué supone la prevención para la empresa y qué avances se han alcanzado durante estos últimos años?

Es una herramienta fundamental para mejorar la organización empresarial y que permite garantizar la seguridad y salud de los trabajadores, entendiendo con ello, el bienestar social y mental, mediante el establecimiento de medidas y protocolos que aseguren la detección precoz de situaciones de riesgo.

En los últimos años, se han reducido los accidentes de trabajo, especialmente los relacionados con la especialidad de seguridad en el trabajo, existe mayor cultura preventiva en la empresa y a través de los delegados de prevención existe mayor participación de los trabajadores.

Las nuevas formas de trabajo nos obligarán a reenfocar la seguridad y la salud en la empresa

-¿Cree que el concepto de salud laboral está suficientemente contemplado en las empresas? ¿Cuál sería el camino para dotarle de mayor impulso?

No, aún queda mucho camino por recorrer, debemos seguir trabajando en conseguir demostrar que la prevención es una inversión y no un coste empresarial. Es necesario que la salud laboral se integre en la empresa y para ello es fundamental que los directivos la consideren un valor esencial para su organización.

-¿Qué connotaciones tiene una organización saludable y cuáles son los principales beneficios?

Una organización saludable es aquella que cumple con la normativa vigente, que integra de forma adecuada la gestión interna de la empresa, con los riesgos a los que están expuestos los trabajadores. Es una organización que incorpora entre sus valores e invierte en la salud integral de sus trabajadores, promoviendo hábitos saludables relacionados con la alimentación, el ejercicio y las relaciones interpersonales en la empresa.

Los principales beneficios son las mejoras en el clima laboral, en la implicación de los trabajadores y por tanto mayor productividad de la empresa.

Es preciso incorporar la promoción de la salud en el entorno de la empresa y propiciar prácticas que favorezcan un envejecimiento activo.

-Entre los años 2012 y 2015 participó en el Grupo de Trabajo para la elaboración de la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo, cuéntenos ¿cómo fue la experiencia y cuáles fueron las principales conclusiones?

La experiencia fue muy positiva por cuanto trabajamos conjuntamente, Administración General del Estado, Comunidades Autónomas y Agentes Sociales, en una detección de los retos hasta el 2020 y en la planificación de acciones a desarrollar conjuntamente.

Las conclusiones principales fueron la necesidad de seguir trabajando en la integración de la prevención en la empresa, la especial atención a las PYMES y la necesidad de priorizar en determinados colectivos, sectores y nuevos riesgos y emergentes, y abordar la problemática de las enfermedades profesionales.

-En la actualidad, ¿cuáles son los principales riesgos que se producen en las empresas y cuáles son las políticas a aplicar? ¿Hay sectores que registran mayores riesgos, podría identificarnos cuáles son?

Según el Informe de Siniestralidad laboral 2015 del INSHT casi el 40% del total de accidentes fueron trastornos musculo esqueléticos, seguidos de  los choques o golpes contra objeto inmóvil y en movimiento. Por otra parte las Patologías no traumáticas fueron la primera causa de muerte de los registrados en 2015. Las políticas a aplicar están vinculadas a medidas ergonómicas, paliativas de movimientos repetitivos y medidas de intervención respecto a los riesgos psiciosociales, en especial el estrés.

En cuanto a sectores, según datos de Informe de siniestralidad laboral de oct.2015-sept2016 del INSHT, el sector con mayor índice es construcción, seguido de industria, el caso de agrario y servicios es menor.

-¿Qué diría que queda por hacer en materia de prevención?

A pesar de los logros conseguidos, queda aún mucho por hacer. Lo resumiría en la incorporación en las empresas del concepto de salud integral, el aplicar los principios de adaptabilidad del puesto de trabajo a la persona, extender la cultura preventiva desde la infancia, mejorar la formación en PRL de técnicos, delegados de prevención, trabajadores y directivos aplicando nuevas técnicas de comunicación y abordar los nuevos riesgos.

-Estamos abocados a una revolución tecnológica que dicen los expertos cambiará los modelos y formas de trabajo, ¿cómo afectará esa revolución a la salud y prevención laboral?

Los nuevos entornos laborales producirán nuevos puestos y condiciones de trabajo, por lo que es importante que los empresarios se mantengan actualizados con el desarrollo de los avances tecnológicos y en paralelo  se cuente con la seguridad y salud en la organización del trabajo y en el diseño de los métodos y herramientas de trabajo, de manera que se mejore la productividad de la empresa a la par que la calidad de vida de los trabajadores.

-El envejecimiento laboral activo ¿es uno de los principales temas a tener en cuenta?

A causa de la caída de la natalidad y el incremento en la esperanza de vida se ha producido un progresivo envejecimiento de la población en los países desarrollados cuya consecuencia directa ha sido la tendencia generalizada del aumento en la edad de jubilación, así como del crecimiento proporcional de trabajadores de más edad en activo respecto a trabajadores más jóvenes. Esta tendencia plantea el hecho de que los trabajadores con más edad se convierten en el colectivo mayoritario y con mayor vulnerabilidad en materia preventiva. Es por ello que se hace necesario elaborar políticas encaminadas a la identificación de puestos ocupados por estos trabajadores para poder evaluarlos de forma adecuada y así tomar medidas específicas. Además se deberán fomentar de buenas prácticas que permitan a estos trabajadores adaptarse a los nuevos entornos laborales, así como aprovechar su experiencia para elaborar modelos preventivos que sirvan de ejemplo a los trabajadores más jóvenes. Por último es preciso incorporar la promoción de la salud en el entorno de la empresa y propiciar prácticas que favorezcan un envejecimiento activo.

-¿Cómo ve los entornos laborales del futuro, ¿cuáles son los nuevos retos?

En los próximos años, según el Foro Económico Mundial, se producirá la destrucción de un importante número de puestos de trabajo y la creación de otros que incluso actualmente no existen. Las nuevas tecnologías y las nuevas formas de trabajo nos obligarán a reenfocar la seguridad y la salud en la empresa. La robótica puede suponer un cambio muy importante en los años venideros en la organización del trabajo e incluso  afectar a la responsabilidad de las empresas.

Debemos, por tanto, estar al día de los avances tecnológicos y, si es posible, reflexionar y  anticiparnos en las medidas a adoptar en ese nuevo entorno laboral para conseguir que sea seguro y saludable.

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