“En caso de ahogamiento, los primeros minutos son fundamentales”


  • Hasta finales de julio, se han producido más de 40 incidencias por este motivo en la provincia de Alicante
  • El 86% de los ahogamientos producidos en el año 2016 se dieron en zonas donde no había vigilancia

El Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Sant Joan d’Alacant, adscrito a la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública, pretende sumarse a la prevención de lesiones relacionadas con accidentes en el medio acuático y ofrecer algunos consejos y precauciones que pueden ayudar a prevenir los casos de ahogamientos por inmersión.

En lo que va de verano, se han producido más de 40 incidencias por este motivo en la provincia de Alicante. Atendiendo al Informe Nacional de Ahogamientos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, durante el año 2016 se produjeron 437 muertes por ahogamiento, que corresponden a 348 hombres y 89 mujeres (un 80% y un 20%, respectivamente). Por lo que respecta al medio acuático, la mitad de estos fallecimientos (226) tuvieron lugar en la playa, un 7% (30) en piscina y un 18% (81) en río.

Se trata de un problema nacional con el que se encuentran cada año los profesionales del Urgencias del Sant Joan, dado que cubre una amplia zona costera que recibe una gran afluencia de turistas durante el verano. Una época en la que, además del baño, se realizan más actividades deportivas y de ocio en el agua.

Todo esto hace que se incremente el riesgo de producirse lesiones graves, como son los traumatismos craneoencefálicos, las lesiones medulares y los ahogamientos. También los casi ahogamientos, “ya que algunas personas que sobreviven a un ahogamiento pueden sufrir un daño cerebral permanente”, ha explicado la jefa del Servicio de Urgencias, Elena Díaz.

Díaz ha subrayado que las consecuencias de estas lesiones “se podrían evitar o minimizar” siguiendo las recomendaciones de los expertos, respetando las normas de seguridad y no subestimando los riesgos. Por todo ello, “la intervención más importante que podemos hacer desde los servicios sanitarios es la prevención a la población para evitar, en lo posible, efectos negativos sobre la salud”, ha indicado.

En primer lugar, se han de seguir las indicaciones de seguridad presentes en las playas, respetando las banderas, y es recomendable bañarse en zonas con vigilancia de socorristas. “El 86% de los ahogamientos que tuvieron lugar el año pasado se produjeron en zonas donde no había ningún tipo de vigilancia”, ha aclarado Díaz.

Ha advertido, asimismo, sobre los peligros de bañarse durante la noche, ya que si surgen contratiempos nadie se va a percatar de ello. Si aparece algún tipo de malestar (mareo, náuseas, dolor de cabeza, etc.), se debe salir inmediatamente del agua. También hay que debe evitar el consumo de alcohol antes del baño, ya que disminuye la capacidad de reacción.

Sobre el tradicional “corte de digestión”, ha explicado que se conoce como “síndrome de hidrocución” y no se debe a un problema de digestión, sino a un cambio brusco de la temperatura, por lo que la entrada al agua debe hacerse de forma paulatina “mojándonos previamente nuca, muñecas y pies y evitando zambullirnos de golpe”.

En el caso de sentirse arrastrado por una corriente, se ha de nadar paralelamente a la playa y, una vez fuera de la corriente, nadar hacia la orilla. En este sentido, es arriesgado bañarse en ríos de gran caudal, pozas naturales o bajo las cascadas, porque puede haber corrientes o remolinos.

Díaz ha recordado que el riesgo de sufrir un ahogamiento aumenta en los niños y las personas mayores de 65 años. Se recomienda acompañar siempre en el agua a los ancianos y vigilar a los menores en todo momento.

El ahogamiento se produce de forma rápida y silenciosa, “un bebé puede ahogarse en menos de tres minutos y en tan sólo 20 cm. de agua”, de modo que “si suena el teléfono o el timbre, no hay dejar al niño en el agua”, ha apuntado.

En las piscinas privadas, ha destacado la importancia de que estén valladas a una altura suficiente como para que no puedan ser saltadas por un niño, y que contengan una puerta con un cierre adecuado. Además, si el pequeño no sabe nadar, hay que evitar los flotadores, debiendo hacer uso del chaleco salvavidas.

Díaz ha recalcado que, “si no se está preparado para un rescate, no hay que ponerse en peligro”; es fundamental “pedir ayuda y mantener la calma mientras esta llega”.

En caso de ahogamiento, “los primeros minutos son fundamentales para evitar daños irreversibles e incluso la muerte”, por lo que “hay que valorar el estado de conciencia, comprobando que la víctima respira”, ha detallado.

En definitiva, el conocimiento y entrenamiento de esta técnica de RCP “puede salvar una vida o evitar lesiones cerebrales irreparables”, ha subrayado. En este sentido, los profesionales sanitarios del Departamento de Sant Joan se forman y actualizan conocimientos atendiendo a las recomendaciones internacionales.

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