La muerte por exceso de trabajo, una realidad muy presente


Matsuri Takahashi tiene 24 años y trabaja para la empresa Dentsu en Tokio. Tiene un contrato legal en el que se estipulan un número de horas de trabajo legales, pero este último mes ha pasado en la oficina hasta 105 horas. Takahashi falleció el pasado diciembre por exceso de trabajo, o como ya es conocida la enfermedad en Asia, por Karoshi.

Karoshi es el fenómeno conocido como muerte por estrés laboral o exceso de trabajo, reconocido oficialmente por el Ministerio de Sanidad japonés en 1987. Tras la Segunda Guerra Mundial se comenzó a entender a la empresa como familia, se dedicaba el cuerpo y el alma a la empresa y esta, a cambio, ofrecía un trabajo de por vida, aumentos salariales y rango según la antigüedad, entre otros beneficios.

El primer caso de karoshi fue reportado en 1969 cuando un empleado de la gran compañía de periódicos sufrió un fulminante ataque al corazón con tan solo 29 años tras pasar semanas trabajando sin parar y sin apenas dormir. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo, un 20% de los japoneses dedican más de 12 horas diarias a su trabajo, dejando de lado su vida personal y el fenómeno karoshi supone unas 10.000 muertes al año, una cifra poco clara, puesto que hay casos que ni siquiera se reportan y es que muchas veces las familias no denuncian por vergüenza o las empresas lo ocultan para evitar responsabilidades.

Ante la gravedad de este problema en Japón, el Gobierno nipón aprobó el año pasado una ley para frenar la epidemia del exceso de trabajo, que apunta sobre todo a la necesidad de limitar las horas extra legales. Algunas empresas han comenzado a aplicarlo o a prohibir totalmente el número de horas extras. Además, intentan ofrecer soluciones para un mejor equilibrio de la vida personal y profesional, aunque en muchos casos todo queda en una simple acción que pocos siguen, porque lo cierto es que todavía está mal visto salir pronto del trabajo mientras el resto se queda.

Pero el karoshi no es un drama exclusivamente japonés. India, Corea del Sur, Taiwán y China, las nuevas generaciones de economías emergentes, están siguiendo los pasos que dio Japón en la posguerra hacia trabajar largas jornadas. En muchos países, parte del problema no es la cultura de trabajar duro, sino la necesidad de aparentar que lo estás haciendo.

Es importante respetar las horas de trabajo y, pero mucho más el descanso. Hacer ejercicio, comer sano, quedar con los amigos o disfrutar de un domingo en casa son esenciales para una vida laboral sana y equilibrada. Muchas empresas españolas ya son empresas saludables que trabajan en esta dirección.

Previous #Video ¿Dolor en cuello y espalda? Sigue estos consejos
Next Valencia: El Consell aprueba el primer Plan de Prevención de Riesgos Laborales de la Generalitat

No Comment

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *