Mª Teófila Vicente: “Combatir el cáncer es sin duda uno de los grandes retos de nuestro siglo”


Mª Teófila Vicente es doctora en Medicina por la Universidad de Valencia, especialista en Medicina del Trabajo, Coordinadora del Grupo de Investigación en Medicina del Trabajo (GIMT), componente del Institut Universitari d’Investigació en Ciències de la Salut Illes Balears (IUNICS) y Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales-Ergonomía y psicosociología aplicada. De sus trabajos destaca el estudio del cáncer de mama de origen laboral. Hablamos con ella de esta y otras cuestiones.

-¿Contraer un cáncer es cuestión de herencia genética o existen causas ambientales identificables sobre las que se puede actuar?

El cáncer está producido, en general, por más de una causa y es fruto de la interacción de diversos factores de riesgo. En un 90-95% de los casos se debe a factores ambientales, entendiendo como tales a aquellas causas que no son hereditarias, mientras que en el 5-10% se debe a factores genéticos.

En el riesgo de padecer cáncer influyen muy diversas circunstancias, pero sin duda entre las principales se sitúa el estilo de vida y el nivel sociocultural.

Para que una célula normal se transforme en una célula tumoral interactúan factores genéticos del paciente y agentes externos, y esto pasa por varias etapas que finalmente dan lugar a la alteración de la capacidad de división celular.

Los principales de estos agentes externos implicados son:

  • carcinógenos físicos: como las radiaciones ultravioletas e ionizantes.
  • carcinógenos químicos: como el asbesto, humo del tabaco, aflatoxinas, o arsénico, entre otros.
  • carcinógenos biológicos: como las infecciones causadas por determinados virus, bacterias o parásitos.

¿Influye el estilo de vida que llevemos y la exposición a riesgos en el desarrollo de una enfermedad de este tipo?

En el riesgo de padecer cáncer influyen muy diversas circunstancias, pero sin duda entre las principales se sitúa el estilo de vida y el nivel sociocultural. Autores como Pukkala, afirman que los riesgos laborales directos parecen explicar sólo un pequeño porcentaje de casos de cáncer, mientras que los factores indirectos, tales como cambios de estilo de vida relacionados con la educación y la disminución de la actividad física, son considerados más importantes.

¿Considera que hay suficiente prevención en el caso de las mujeres y el cáncer de mama?

En España y países de nuestro entorno, se han realizado en las últimas décadas campañas de cribado mediante mamografía, que por su coste son asumibles por los países que cuentan con una buena infraestructura sanitaria y pueden costear un programa a largo plazo. La OMS promueve el control del cáncer de mama en el marco de los programas nacionales de lucha contra el cáncer, integrándolo en la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles

Los planteamientos preventivos han de partir de actuaciones en ciertos factores de riesgo relacionados con conductas personales, tales como la alimentación, consumo de alcohol y el ejercicio. Otros factores de riesgo relacionados con el estilo de vida sobre los que se puede actuar en prevención pasan por aspectos que incluyen decisiones acerca de tener hijos y tomar anticonceptivos, lactancia natural o las terapias hormonales.

Un estudio realizado por la Universidad de Granada cifra un coste de 11,9 millones la atención al cáncer de mama por causas laborales, un 38% del total de la inversión sanitaria en cánceres atribuidos al trabajo en mujeres, ante estas cifras ¿qué medidas cree que se deberían adoptar?

El coste asociado al cáncer en general y al cáncer de mama en particular, es difícil de calcular, pero sin duda es muy elevado y la mejor medida es la prevención. El estudio realizado por nuestro grupo en 2010 sobre la repercusión del cáncer de mama en incapacidad temporal arrojó cifras de 567.340 jornadas perdidas por 2.751 procesos de incapacidad motivados por esta patología, con unos costes mínimos que superarían los 14.767.860€, a lo que habría que añadir los costes sanitarios y costos personales o familiares difícilmente cuantificables.

La mejora en los procedimientos diagnósticos, su precocidad y la aplicación temprana y efectiva de los tratamientos adecuados, beneficiará no sólo al paciente, sino que reducirá el tiempo en que este ha de estar apartado de la vida laboral activa y los costes socio-económicos añadidos.

¿Influye la edad en el proceso y desarrollo de la enfermedad?

La edad de la paciente es un factor a considerar en el pronóstico. Para valorar esto se tienen en cuenta variables hormonales como: premenopausia, menopausia, mujeres de edad avanzada y jóvenes. Pero, junto con la edad, son básicos aspectos como las características del tumor, invasión axilar, estadio de la enfermedad y tratamientos realizados, la respuesta obtenida, etc. Los peores resultados se obtienen en mujeres jóvenes (de menos de 40 años), o muy jóvenes (de menos de 30 años).

Alrededor de 24.000 mujeres (y unos 250 hombres) se diagnostican de cáncer de mama cada año  en España.

¿El ejercicio físico es beneficioso durante el tratamiento para ayudar a paliar los efectos secundarios? ¿Reduce el riesgo de una posible reproducción?

Las actuaciones en estilo de vida son importantes para la prevención de cáncer y para la recuperación posterior. El ejercicio físico posterior a la cirugía y/o tratamientos de quimioterapia o radioterapia ayuda tanto física como psicológicamente a la mujer afectada: reduce el estrés y el cansancio, evita el sobrepeso, mejora el ciclo de sueño y coadyuva en la mejora del estado depresivo o ansioso secundario a su patología en la reincorporación a una vida sociolaboral normalizada.

¿Qué consejos ofrecería a las mujeres que han pasado por un cáncer de mama y se incorporan de nuevo a su rutina laboral?

Es fundamental la valoración de aptitud laboral por el Médico del trabajo para compatibilizar sus limitaciones, si las hay tras la cirugía y por los tratamientos prescritos, con las exigencias de su puesto de trabajo y plantear, si se considera necesario, una modificación temporal o definitiva, restrictiva o adaptativa de su puesto de trabajo para evitar riesgos laborales y que su patología/limitaciones puedan verse agravadas por unas condiciones laborales no adecuadas.

Todo ello encuadrado en el marco preventivo de Vigilancia Específica de la Salud, en los reconocimientos tras Incapacidad Temporal prolongada y/o dentro del concepto de trabajador especialmente sensible que contempla el artículo 25 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en España.

¿Cree que se destina suficiente presupuesto a la investigación?

Alrededor de 24.000 mujeres (y unos 250 hombres) se diagnostican cada año de esta enfermedad en España. Cualquier esfuerzo en investigación que permita cambiar esta tendencia será bien recibido y, por ello, nunca se puede considerar suficiente la inversión, mientras no se logre el objetivo final de control de la enfermedad.

Son muchos los avances conseguidos, pero cada uno de estos pasos requiere de fuertes inversiones y en épocas de crisis los recortes sanitarios afectan de lleno a la investigación. Para abordar con opciones de éxito esta enfermedad, se requieren miras a medio y largo plazo, no rentabilidades inmediatas y esto, sin duda supone un coste económico que debe ser asumido por las instituciones sanitarias y en beneficio público.

¿Es el cáncer el gran reto científico del siglo XXI? ¿se conseguirá algún día su erradicación o vacuna?

El cáncer en términos genéricos en sin duda uno de los grandes retos de nuestro siglo y en la prevención e investigación se centran las esperanzas de la población. Los avances que se están obteniendo en inmunoterapia abren grandes posibilidades de potenciar nuestra propia lucha defensiva frente a la enfermedad que nos permita hablar de una “curación futura”, pero esto pasa sin duda por una labor entre todos y para todos, donde la inversión económica es imprescindible.

 

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