Reducir el consumo de sal evitaría 2,5 millones de muertes en todo el mundo


La sal es un ingrediente indispensable en nuestra comida, de la dieta mediterránea. Pero, ¿somos responsables con la cantidad con la que condimentamos nuestros alimentos?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) plantea un debate sobre sus efectos en la salud ya que está asociada con el aumento del riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

Según la OMS, la ingesta máxima de sodio es de 5 gramos al día. La mayoría de los adultos sobrepasan el número siendo la cantidad un promedio entre 9 y 12 gramos por día.

Con estos datos, la revista médica The British Medical Journal (BMJ) realizó un estudio con el que reveló que con solo reducir un 10 por ciento el consumo de sal, se podrían salvar millones de vida. La OMS estima que cada año se podrían evitar 2,5 millones de defunciones si el consumo se redujera al nivel recomendado.

El estudio calculó el coste de la estrategia pública para intentar reducir el consumo del aditivo en 183 países, actuando de forma coordinada con las empresas. Una campaña gubernamental capaz de frenar la importante mortalidad (1.648.000 muertes anuales por enfermedades cardíacas en todo el mundo) no sumaría más de 0,10 dólares por persona. La clave esta en la cooperación, la combinación de acuerdos industriales y la promoción de la educación pública. Países como Argentina ya cuentan con una Ley de Regulación del Consumo de Sodio.

Para mejorar nuestra dieta diaria Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrició (AESAN) nos acerca 7 consejos esenciales:

– Comer más alimentos frescos, que contienen menos sodio.

– Reducir el uso de la sal al cocinar y dejar que cada comensal agregue la cantidad que desee en los platos individuales, como las ensaladas.

– Sazonar con especias y hierbas aromáticas ayuda a reducir de forma paulatina la adición de sal a los platos.

– Cocinar los alimentos al vapor: al no haber un medio con el que el alimento entra en contacto, no hay cesión de sustancias y se conserva mejor el contenido natural del sodio del alimento.

– La sal oculta de los alimentos elaborados es la más difícil de rehuir. Conviene reducir la ingesta de productos procesados, y en su caso, escoger los elaborados con menos sal o sodio (ver y comprobar la información de la etiqueta nutricional).

– La sal marina, por su sabor más fuerte, permite emplear menos cantidad para dar sabor a las comidas.

– Sustituir la sal por una de bajo contenido en sodio: aporta la mitad de sodio que la sal común.

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