El ejercicio puede jugar un papel en la reducción del crecimiento de las células del cáncer de colon, según una nueva investigación publicada en The Journal of Physiology. El estudio encontró que después de una corta sesión de entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT), el crecimiento de las células de cáncer de colon se redujo, y esto también aumentó los indicadores de inflamación.

Durante mucho tiempo, el enfoque en el ejercicio ha estado en los cambios positivos en el cuerpo que ocurren después de un período más largo de entrenamiento. Sin embargo, estos hallazgos sugieren que los efectos después de una sesión única de HIIT, un régimen de ejercicio que involucra ráfagas cortas de alta energía también son importantes.

Los cambios que siguen a HIIT sugieren que la exposición repetida a los efectos agudos del ejercicio puede contribuir a la lucha contra el cáncer. Estos resultados refuerzan la importancia de hacer ejercicio regularmente y mantener un estilo de vida físicamente activo.

El estudio realizado por la Universidad de Queensland junto con la Universidad de Waterloo, Ontario, involucró a sobrevivientes de cáncer colorrectal que completaron una sola sesión de HIIT o 12 sesiones durante 4 semanas. Sus muestras de sangre se recolectaron inmediatamente después de la única sesión de ejercicio o en reposo después de 4 semanas de entrenamiento, y luego se analizaron para estudiar el crecimiento de las células de cáncer de colon.

Es importante destacar que el método utilizado para modelar las células cancerosas del colon en el laboratorio es muy diferente de cómo crecen en el cuerpo humano, lo que requiere una investigación futura para traducir estos hallazgos en tumores humanos.

James Devin, autor principal de la investigación dijo:

“Hemos demostrado que el ejercicio puede desempeñar un papel en la inhibición del crecimiento de las células cancerosas del colon. Después de un ataque agudo de HIIT, hubo un aumento específico de la inflamación inmediatamente después del ejercicio, que se supone que participa en la reducción del número de células cancerosas.

Esto sugiere que un estilo de vida físicamente activo puede ser importante para combatir los tumores colorrectales humanos. “Ahora nos gustaría ver cómo ocurren estos cambios en el crecimiento y comprender los mecanismos por los cuales los biomarcadores en la sangre pueden afectar el crecimiento celular”.