La abuela de Miguel Nicolelis solía decirle que “lo imposible es tan sólo algo posible en lo que nadie ha puesto el suficiente esfuerzo para conseguirlo”. Tal vez fuera entonces cuando aquel niño, que creció en los años sesenta en Brasil admirando al mismo tiempo al pionero de la aviación Santos Dumont y a Pelé, decidió dedicar su talento y energía a convertirse en uno de los neurobiólogos más prestigiosos del mundo. Medio siglo después, Nicolelis ha demostrado que su abuela tenía razón.

Texto: José L. Álvarez Cedena