Más de la mitad de las víctimas por ahogamiento son menores de 25 años


Se acerca el verano y con ello también la necesidad de adoptar políticas de prevención para evitar ahogamientos. Y es que según un informe de la Organización Mundial de la Salud este tipo sucesos representa una grave amenaza que es desatendida por la salud pública y que se cobra cada año la vida de 372.000 personas en el mundo.

Es el momento de apostar por incentivar la seguridad, suprimiendo los factores de riesgo, principalmente estableciendo medidas que impidan a los menores enfrentarse a peligros innecesarios que puedan repercutir en consecuencias irreversibles.

Tal y como se desprende del estudio, un alto porcentaje de muertes se producen en países con ingresos bajos y medianos, que carecen de políticas e iniciativas que velen por la prevención en materia de ahogamientos y también ocurre especialmente en el colectivo de niños y jóvenes.

Las medidas preventivas constituyen un elemento fundamental, ya que el ahogamiento figura entre las 10 causas principales de muerte en menores de todo el mundo. Principalmente aquellos que tienen menos de cinco años son los más vulnerables, y por sexos es más frecuente en el género masculino. Más de la mitad de las víctimas tiene menos de 25 años, siendo estos accidentes mayoritariamente detectados en países en los que constantemente se está en contacto con el agua bien sea en el trabajo, transporte o agricultura.

Si bien se dispone de algunos datos, carecemos de cifras de aquellos ahogamientos no mortales que pueden llegar a producir lesiones o discapacidad, y también aquellos producidos por causas como inundaciones, siniestros, tsunamis, tempestades, mareas, ciclones, etc.

Como principales factores de riesgo figura no haber recibido formación en natación por parte de un gran número de niños, además de la ausencia de barreras en determinadas zonas que engendran peligro, falta de señalética, no supervisión por parte de personas mayores, no ser consciente de las consecuencias, en definitiva no disponer de la información suficiente.

Los países con más ingresos han logrado reducir el número de muertes, gracias a acciones sencillas, como instalar barreras para restringir el acceso al agua, ofrecer lugares seguros, enseñar a los niños en edad escolar natación, seguridad en el agua, nociones de socorrismo, capacitar a las personas para que sepan reanimación, reforzar la sensibilidad pública, establecer y aplicar reglamentos de seguridad para la navegación recreativa, comercial y de pasajeros, potenciar la resiliencia,  saber gestionar riesgos de inundaciones, coordinar medidas de prevención, elaborar un plan nacional de seguridad, abordar prioridades con investigación, entre otras.

Si tenemos en cuenta las causas mundiales de muerte en menores de 15 años cabe destacar estas cifras: por tuberculosis (69.648), sarampión (125.813), ahogamiento (140.219), VIH (199.071) y meningitis (217.580).

Tal y como recomienda la OMS se debería realizar una alianza mundial para prevenir los ahogamientos, que actué como grupo conductor para la redacción de normas y políticas que sean efectivas y garanticen resultados óptimos, así como su integración en los programas de salud pública, en aras de evitar estas cifras tan altas de mortalidad por ahogamiento.

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